Se te apretó el estomago, pusiste las cuatro ruedas al mango y no supiste como frenar...
Porque decidiste tomar ese atajo hacia el infierno;
Donde todo es más gris, donde todo es invierno,
y no pudiste decir que no (a esa linea que separa la vida en locura y realidad).
Ya no había más flores que crecieran en tus primaveras;
ya no tenías el calor de ninguna pollera.
Ninguna cuota de amor que te brindara el destino,
ninguna piedra que pudiera cambiar tu camino.
Y por eso decidiste apagar este blus sembrando tu cruz, sin rosas.
Y pedías pala, pediste una pala para cavar;
Tu fosa (en esta plaza donde siempre, te encontraré...)
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