miércoles, 9 de junio de 2010

Hay un intruso dentro mío que se queja y tiene frío, que ya no puede escribir.
Que miente cuando quiero decir la verdad
y dice la verdad cuando quiero mentir.
A cada paso que da le falta espontaneidad, no se tiene confianza, dice todo que si.
Que la culpa no les carcoma los huesos.
Ya va haber tiempo para las risas, los abrazos y los besos.
Dejenlo en su mundo, un mundo muy poco profundo, donde no se ríe, donde no se llora, donde no se vive a pleno ni el presente, ni el ahora.
Lo único que me enferma es saber que en la perra vida jamás me voy a deshacer de él.
Siempre adentro mio fiel a su promesa de quemarme la cabeza para que yo sea infeliz.
Me enferma comprender que forma parte de mi.

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