Historias que no van a ningún lado... Glorias de un pasado tan pasado; Y mis sueños merodeando suicidados en la vieja tarima.
Él se unió a los delirios de trasnoche; Se alió a los colirios y al derroche... y yo que bauticé de amor lo que era compañía.
Jamás vimos la luna, nunca recordamos que afuera el mundo continuaba, sin nosotros.
Me fumo otro cigarro y la mañana me opaca en la ventana, y vuelvo como siempre a recordar.
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