Te dejé un beso en la gabeta y un brasier tirado en el sofá,
un ataque de celos en la mesa, y mi perfume pegado en la pared.
Te dejé el mundo de cabeza, y un grito en el contestador, que anunciaba con toda certeza;
que esta vez, se me acabó el amor.
Te dejé un pero y un ¿porqué?,
unos cuantos insultos y un adiós.
Una duda flotando en tu cabeza, y la promesa... de no volver JAMÁS.
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