sábado, 31 de julio de 2010

¿A las palabras se las lleva el viento?
Eso dicen...Pero no pasa, o por lo menos a mí no. Supuestamente con el tiempo las palabras que alguien dice se olvidan como si fuera cualquier luna que se fué, envidio a quienes pueden hacer eso fácilmente. Aunque pensándolo bien, ¿Qué viento vuela las palabras que forman promesas? ¡No es lo mismo! Una simple palabra que conforma una oración insignificante no tiene el mismo valor que una palabra que construye una promesa. Definitivamente, para mí a las palabras que tienen valor no se las lleva el viento, no se olvidan, quedan ahí, permanecen estancadas entre un millón más de recuerdos, pero duelen más que cualquiera de ellos.
...Y aún así, desearía que un huracán pase por mi cabeza para volar esas promesas que nunca cumpliste.

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